«UTOPÍAS Y REALIDADES», Vol. I, N° 4, Octubre 17 de 1999

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«UTOPÍAS Y REALIDADES», Vol. I, N° 4, Octubre 17 de 1999.-
Boletín de la FUNDACIÓN TAKIAN CAY de distribución electrónica gratuita
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Bienvenidos a esta nueva edición del Boletín Gratuito de FUNDACIÓN TAKIAN CAY.

En él intentamos reflejar el espíritu que anima a quienes la integramos, acercándoles información sobre las actividades realizadas, en curso y programadas, así como artículos relacionados a su quehacer y de índole general.

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En esta edición:

1. PARA ENTENDER LA CARRANGA, un hermoso y sentido escrito de José Luis Posada, a propósito del secuestro de Jorge Velosa en Colombia (que el día 13.10.99 fue liberado, felizmente)

2. MATERIAL DISPONIBLE

3. NOCHE DE SAN JUAN (Relato) El realismo mágico de nuestra tierra, por Yasí Yateré (conclusión)

4. INAUGURAMOS NUEVA SECCIÓN: Servicios a suscriptores

5. NOTICIAS DE INTERÉS:

La alegría un tanto mermada
Música de BOLIVIA, precisión de direcciones citadas en el boletín anterior
Programas, juegos y música en MP3
El Vino en Internet
Anticipos de la próxima edición
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El contenido de este documento refleja la opinión o posición de los firmantes de cada artículo, comentario o colaboración, no haciéndose responsable la Fundación Takian Cay ni los editores de este Boletín de tales conceptos, pudiendo, incluso, estar en desacuerdo con ellos.
1. PARA ENTENDER LA CARRANGA

José Luis Posada, a quien conocimos en el Tercer Encuentro de la Canción Infantil, en México en 1997, nos envía esta contribución que aúna información, poesía, compromiso y sentimiento, a propósito del secuestro de Jorge Velosa en Colombia, integrante del conjunto «Los Carrangueros» que fue liberado, felizmente, el 13.10.99. Consideramos que a pesar de su extensión merece su inclusión completa. Aquí va:

CARRANGA
De pronto la palabra no diga mucho a los especializados en el estudio sistemático de las tendencias, manifestaciones o ritmos musicales, o mejor dicho, como quieran llamarlos. La palabra como tal no aparece en el diccionario, pero es más conocida en el altiplano cundiboyacense que la aguapanela con queso.

Lo que encierra la Carranga no es tan fácil de entender si no se ha circulado por el valle de Ubaté, Cucunubá, Zipaquirá, Chiquinquirá, Ráquira y muchos otros pueblos igualmente importantes, pero que no menciono porque desde mi subjetivo punto de vista prefiero los nombres con raíces indígenas que sobreviven a pesar del embate del tiempo y de la maldad de los que algún día decidieron bautizar hasta con nombre de santa (Santa Sofía), o de gobernante español (Villa de Leyva), tierras que por derecho pertenecieron a nuestros desafortunados y masacrados antecesores.

Por si acaso les interesa saber, «quira» significa pueblo y «ra» es una desviación de «rua» que en Chibcha significa barro, o sea que Ráquira antes de su declaración como Centro Oficial de Artesanos del barro, resulta que ya lo era, hasta por nombre.

En fin; cortos versos para introducirlos en ese pequeño mundo de la Carranga y sus juglares, «Los Carrangueros». Es muy complicado tratar de encontrar la definición exacta del término Carranguero. De pronto sería más fácil asociarlo a una forma de vivir o mejor quizás al pariente campesino que todos tenemos pero que nunca reconocemos o tal vez con el rosao’ encendido de un saco de lana que María Luisa se pone todos los sábados para vender longaniza de Suta en la Villa. Todo lo anterior es parte del espíritu carranguero.

También les cuento que la Carranga es viajera, como algunos sabrán. La conocen entre los tenderos de Barranquilla que año a año, como la tradición lo demanda, se reúnen para bailar y descargar energía; casi siempre unos poquitos (10.000), si no pregúntenle a «El Heraldo», y no con violencia sino con el optimismo que se desprende al reconocerse en las canciones del Velosa, como lo llaman algunos. En otro lugar donde la encuentran año tras año es en el Aguinaldo Boyacense. En plena plaza del Libertador Simón Bolívar, «personaje latinoamericano del milenio» según la BBC de Londres hasta donde van las encuestas, se reúnen no 10.000 sino 50.000 a saltar y bailar merengues, rumbas, torbellinos y últimamente hasta rajaleñas, chotis, vueltas, bambucos y toda clase de ritmos tropicales. Los boyaquitos y unos cuantos miles de invitados de otras partes se divierten con la «Carranga-fusion Band» hasta las 4 a.m. en absoluta paz, sin heridos, ni despechados.

En alguna ocasión me preguntaban si la Carranga era un ritmo musical y yo dije que no. ¿Por qué? Simplemente porque la Carranga es mucho más. Lo que sí es cierto es que para tocarla es mejor tener algo de ritmo, comenzando por llanero, revuelto con una dosis de vallenato de guitarra, ojalá sumado a un gran cariño por los torbellinos y guabinas de dos estilos: el boyaco y el santandereano. «El primero con el acento un poco más apretao’ y el segundo por supuesto con el acento menos apretao'», me dijo el maestro Delio Torres en alguna ocasión tratando de hacerme entender los dos estilos.

Para interpretar los instrumentos carrangueros toca aprender de los mejores. Por supuesto para lograr cierta maestría en el requinto hay que saber quiénes fueron Jorge Ariza y Lorenzo Peña y de ser posible haber escuchado a Polito Cuadrado en Puente Nacional. Aprovecho para decir que en el caso del tiple y el requinto la Carranga ha sido muy de buenas. Primero con Javier Moreno del cual se podría escribir una tesis completa, después con Delio Torres acompañado de su hermano y de su padre con toda la tradición santandereana encima y últimamente con el ya muy amañado Jorge González, hijo mayor de una familia que es la mismita tradición veleña viva .

Siguiendo con los instrumentos, en el caso de la guitarra la cosa es más complicada debido fundamentalmente a su carácter «inter-regional». Lo primero es tocar algo de bambuco y pasillo pero definitivamente lo más importante de todo es saber muy bien quien fue Buitraguito y al lado de él, Carlos Huertas, Leandro Díaz, Julio Bovea y Escalona, por mencionar sólo algunos. Todos estos personajes traspasando las duras fronteras departamentales, sin saberlo a lo mejor, dejaron en el corazón de los que crecimos en el interior, el cariño por la «Diosa Coronada» o por «La Víspera de Año nuevo» y en nuestras manos un estilo de tocar guitarra quizás semejante al son cubano, cuando se trata de paseos, pero sin igual cuando se trata de los merengues y por favor no confundir con ningún Wilfrido. Como ven, la dosis de vallenato es fuerte y de pronto por eso el cariño en Barranquilla y sus alrededores por la Carranga.

La batería, para completar el formato oficial de un grupo Carranguero, es la guacharaca. Este instrumento junto con el tiple, sirve como sólida base rítmica, dándole a las melodías del cantante del requinto y de la guitarra un viaje el tenaz haciendo que los que están al frente se pongan a bailar y a saltar hasta el cansancio.

En ciertas ocasiones, y muy especiales por cierto, se introducen toda clase de instrumentos. Ejemplos de esto son la riolina (mas conocida como armónica), el birimbao (arpa judía o bombarda), el chimborrio (tambora boyaca), la bandola llanera, gracias a «Guafa», la bandola andina, la cucharas gracias a Pablito, las maracas al mejor estilo «Velosístico» y hasta voces de contratenor como la de Jose (léase con acento en la o).

La Carranga es la suma de los personajes, sitios y tradiciones aquí mencionados, hechos canción. Canciones de todos los colores y sabores. Algunas hablan de amor como las canciones de los trovadores medievales y para la muestra «Rosita la de las cartas». Muchas hablan del campo como «Canto a mi Vereda», pero también hablan de la urbe como «Alerta por mi Ciudad». Otras como el romance «Las Diez Mocitas» son muy importantes para los que estudian la presencia del ancestro español en nuestra música. Algunas otras son para los niños, dice Velosa, como «Las Diez Pulguitas» , las cuales, dicho sea de paso, son tal vez las que más me gustan. Muchas otras son el reflejo de la vida cotidiana o si no pregúntenle a Delio Torres por qué «El Bajacocos», o a Felix por qué «Su Novia y mi Mujer» o al compadre Sáenz por qué «El Boyaco Currambero». Mejor dicho hablan de todo, pero lo más importante, hablan de la vida, como «La Cucharita».

No he pretendido con este texto decir nada mas allá de lo que viví durante cuatro años al lado de «Velosa y los Carrangueros». Ojalá los más académicos encuentren en la Carranga un espacio ideal para un estudio más profundo, sin quedarse en un recuento anecdótico y emotivo como el mío. Quien lo intente seguramente encontrará en ella un fenómeno cultural, si así quieren llamarlo, que compila el pensamiento y una opción de vida vistos a través de los ojos de personajes como Velosa y de todos aquellos que seguimos creyendo en la alegría. Eso sí, les garantizo que todo lo que van a encontrar es tan claro y transparente como los ojos de doña Ema Ruiz, madre del que ha luchado por esta vaina por más de 20 años, y tan lleno de cosas como la caja de «La Tía Carmela» cuando llega de visita.

José Luis Posada Buitrago.
Cleveland, Ohio Octubre 9 de 1999.

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2. MATERIAL DISPONIBLE

La Fundación Takian Cay dispone de material musical y educativo para la venta, cuyo detalle es el siguiente:

* Cartas sobre la Educación Musical, libro en el cual se recopilan las cartas que intercambiaron Virgilio Tosco, un maestro de profunda trayectoria y Elizabeth Burba, su alumna que a 20 años de dar clase se impone un tiempo para registrar su andar docente. En ellas se reflejan un poco de historia del país, de la Musical, se abordan temas puntuales, se plantean explícita o implícitamente actitudes, criterios de trabajo, sin que estén ausentes el humor y la nostalgia, con el espíritu de un juego informal que a pesar de no ser «académico», se abordó con toda seriedad en tiempos muy difíciles para la educación.-

* Mi Herencia Navideña, disco compacto de El Taller de los Juglares, de Caracas, Venezuela. Un trabajo imperdible realizado con seriedad, talento y profesionalismo y, al mismo tiempo, con un profundo sentido de disfrutar la música, recopilada y recreada por sus integrantes.

* Cantando Bajo la Lluvia, Llueve a Cántaros y Cántaro, discos compactos del Grupo Cántaro de México, trabajo íntegramente dedicado al público infantil

Quienes estén interesados en adquirir este material pueden enviar un correo a mailto:takiancay@arnet.com.ar?subject=COMPRA_DE_MATERIAL, indicando su domicilio, títulos y cantidades en el cuerpo del mensaje, a efectos de comunicarles la mejor manera de concretar la compra y el envío.

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3. NOCHE DE SAN JUAN (Conclusión)
En el número anterior publicamos la primera parte de este relato de Yasí Yateré (el duende de la siesta)

Luego de un rato de disfrutar el espectáculo iluminado a intervalos por el flash, seguimos internándonos en esa conjunción de gente y euforia, bailes y alcohol, risas y gritos, hasta llegar a otro corral donde la atmósfera cambiaba totalmente. Los gritos y la música se escuchaban como muy lejanos. En el centro del corral ardían enormes troncos en una fogata que se me antojaba gigantesca. Una de las sensaciones que recuerdo es el intenso calor que sentía en la cara, a pesar del frío de la noche y de los cinco metros que me alejaban del fuego.

No sé cuánto tiempo estuve en cuclillas contra el alambrado mirando las llamas que poco a poco fueron haciéndose brasas. Cuando ya no quedaba tronco que no se hubiera consumido, un hombre con una azada de mango largo desparramó las brasas hasta hacer con ellas un grueso colchón en un rectángulo de unos seis u ocho metros de largo por dos de ancho. Terminada la tarea, en un rincón del corral se alzó una voz que llamaba; «Hermanos, hermanas, aquéllos que tengan fe y quieran acompañarme, vengan a rezar conmigo, etc., etc.,…» (ya dije que no estoy familiarizado con las liturgias). El hecho es que diferentes personas entraron al predio, se colocaron junto al orate, y comenzaron a rezar padrenuestros, avemarías, rosarios y qué sé yo cuantas plegarias más. Los había jóvenes y ancianos, niñas y hombres de edad madura, sus ropas acusaban varias extracciones sociales, aunque de la media para abajo, y sus rostros respondían a las etnias más variadas. Con esto quiero decir que no era un grupo de iluminados o fanáticos, sino que verdaderamente se congregaban espontánea o deliberadamente, pero sin pertenecer a ninguna cofradía o cosa por el estilo.

Y comenzó la función: no recuerdo quién fue el primero, pero una a una las personas se quitaron el calzado (zapatos, zapatillas, alpargatas) quienes lo usaban, y restregaban el suelo frío con la planta del pie los que acostumbraban a usar la piel como toda protección, luego de lo cual, con un leve persignarse, algunos sin interrumpir sus rezos, emprendían una decidida marcha hacia el colchón de brasas.

El calor seguía siendo intenso, pero quienes caminaban sobre las brasas parecían no sentirlo, caminando los pasos necesarios para cruzar el colchón a todo su largo, de a uno con los zapatos en ristre, o en parejas tomadas de la mano. Me quedó grabada la imagen de una adolescente que a la mitad del trayecto pareció perder algo de fe, y terminó el recorrido con pasos un poco más apurados, pero sin correr, y sin manifestar dolor o molestia alguna. En realidad ninguno de los que cruzó, calculo que serían unas veinte personas, tuvo expresiones de dolor por quemaduras ni nada por el estilo.

Guardé esta historia durante años en una memoria refrescada cada tanto por eventuales relatos de la misma.

De manera aparentemente inconexa había empezado a ir a un club, en esos días, a hacer gimnasia con un profesor que había aparecido una vez por casa buscando a mi padre. Mucho tiempo después, envueltos los recuerdos por la adultez, en una charla familiar mi padre comentó que ese profesor lo buscó a él porque había estado en esa fiesta como curioso, y cuando se quiso acordar estuvo caminando descalzo por las brasas, sin saber qué lo había impulsado a sumarse a los creyentes. Era un muchacho de unos veintipico de años que después de la experiencia se dio cuenta de que jamás lo volvería a hacer, aunque había salido ileso de la misma. Los flashes de las fotos le dieron el punto de partida para llegar a mi casa con la esperanza de que el chasirete lo hubiera inmortalizado en una instantánea. Nunca supe si él fue uno de los retratados, pero al menos consiguió un alumno para sus clases de gimnasia.

Si bien, como decía antes, las imágenes del recuerdo suelen ser cada vez más nítidas, también es cierto que se le superponen otras diapositivas que hasta a veces cambian totalmente la forma de la historia.

No sé si la historia fue totalmente real o parcialmente inventada, pero la imagen de la memoria se actualiza cada vez que veo los rostros ansiosos de los curiosos que miran, y las faces serenas y concentradas de las dos mujeres que tomadas de una mano y los zapatos prolijamente apareados en la otra, caminan tranquilamente sobre las brasas encendidas que se desparraman fuera de los límites de la foto que guardo bajo el vidrio del escritorio.-

Yasí Yateré
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4. SERVICIOS A SUSCRIPTORES

Inauguramos esta sección con la idea de que crezca y se mantenga como vínculo directo entre los suscriptores, para su mutua colaboración, intercambios, propuestas de citas honestas (o no, quién sabe), en fin, lo que sus necesidades y/o imaginación dicten. La única condición es que las transacciones no generen o soliciten compensaciones monetarias. Para ello sugerimos enviar el pedido u oferta con un correo a mailto:takiancay@arnet.com.ar?subject=SERVICIOS A SUSCRIPTORES. Y se va la primera:

– Daniela Palacios dice:

– Estoy preparando un trabajo monográfico para terminar mi profesorado en composición en la Escuela de Artes de la U.N.C. su titulo es «Aula taller de ópera, una propuesta para el segundo ciclo del E.G.B»
– Aunque pensé que sabía expresarme bien por escrito, redactar esta experiencia cumpliendo los requisitos formales de un trabajo pedagógico me está costando muchísimo. Necesito voluntarios para leerlo y recibir opiniones, no es un trabajo muy largo, tiene unas 50 páginas a doble espacio, si alguien se ofrece a leerlo puedo enviarles el archivo. Para los chicos que participaron y para mi, fue una experiencia maravillosa. Tal vez sea esa carga afectiva la que me haga mas dificil convertirla en un trabajo monográfico, pero se que debo hacerlo
Quienes deseen ayudar a Daniela o compartir su experiencia pueden escribirle a Daniela Palacios dpalacios@onenet.com.ar

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5. NOTICIAS DE INTERÉS

*LA ALEGRÍA UN TANTO MERMADA

Con mis hermanos de mazorca,
guardamos por un momento la risa en el abuelo zarso
mientras Jorge Velosa;
el paisano de entrañables abrazos
vuelve y abriga esta patria
con sus cantas y relatos.

¿Qué será de él?
¿Qué será de todos?

Mario (Colombia)

Bueno, ya lo sabemos, Mario: Jorge volvió a abrigarnos a todos y nos sentimos muy contentos, aunque haya que seguir luchando

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*Música de BOLIVIA

La lista de correo LLAJTA es un servicio electrónico dedicado a la discusión de ideas, el intercambio de información, y a mantener la comunicación de los que consideran a Bolivia un lugar especial. La lista esta conectada al «newsgroup» soc.culture.bolivia en Internet y a otras sublistas en Bolivia y Europa. Para subscribirse a la lista necesitan mandar mensaje a:

LISTSERV@MSU.EDU mailto:LISTSERV@MSU.EDU, con la línea, SUBSCRIBE LLAJTA Nombre Apellido, en el cuerpo del mensaje. La lista se encuentra en la Universidad Estatal de Michigan y es administrada por Susana Siles <mailto:silesw@pilot.msu.edu> y R.C. Hinojosa <mailto:hinojosa@msu.edu>. Consultar las FAQ (preguntas más frecuentes) para mayor información sobre el funcionamiento de la lista.

La dirección URL de la página Web de LLAJTA es¨: http://www.ssc.msu.edu/~llajta/

La URL de la página de musica boliviana es http://www.ssc.msu.edu/~llajta/musica.html

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*PROGRAMAS, JUEGOS Y MÚSICA EN FORMATO MP3

Oscar Álvarez invita a visitar su página en la cual dispone del material citado, ofreciendo enviar una lista por correo. Las direcciones son:
http://www.geocities.com/pack0784, natajuanpi@hotmail.com.

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*TÁ RICO EL VINITO (HIC): El Vino en Internet

No hace falta ser un enólogo empedernido, sino un simple aficionado a los buenos vinos, para descubrir las ventajas que ofrecen distintas páginas destinadas a apreciar como es debido este aspecto de la gastronomía de todos los tiempos. Entre ellas, como ha señalado la prensa especializada, se encuentra www.filewine.es, en la que podrán hallarse fichas de catas, un directorio de zonas y bodegas españolas, calificaciones oficiales referidas a las añadas y distintas noticias referidas a la actualidad del sector, entre otros aspectos.

A su vez, el Centro de Información del Vino Español presenta su web www.elvino.com, que contiene información sobre las distintas variedades existentes, guías detalladas, distintas cuestiones referidas a la salud y una amplia variedad de propuestas gastronómicas aconsejables a la hora de acompañar un vino

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*AVANCES DEL PRÓXIMO NÚMERO:

Daniel, nuestro proveedor de cabecera, amenaza con su pluma reivindicadora, acabar literariamente con ciertos especímenes de la educación. Para ello nos ha acercado, de teclado y caracteres, su colaboración que saldrá en la próxima edción de «U y R»: «Señora Directora, no sea bestia y apoye a la maestra de música». Se descuenta el éxito por la satisfacción de muchos/as docentes y las diatribas que recibirá de un min(¿may?)úsculo porcentaje de lectores. ¡¡No se lo pierdan!!

Y recopilados por el mismo autor, como para ir entrando en tema, van estas perlitas:

Los verdaderos VIEJOS LOBOS de INTERNET son así: (enviado por Ana)

1.- Se levantan a orinar a las tres de la madrugada y comprueban su e-mail antes de volver a la cama.
2.- Lucen un tatuaje en el pecho que reza: «Este cuerpo se ve mejor con Netscape Navigator 3.0 o superior».
3.- Sus hijos se llaman Eudora, Pegasus y Mozilla.
4.- Cuando desenchufan el módem dicen sufrir la misma sensación que cuando desenchufan después de hacer el amor.
5.- Cuando viajan en avión llevan sobre sus rodillas su notebook y a sus hijos en el compartimiento de encima del asiento.
6.- Miran compasivamente a los que tienen módems de 14.400 baudios.
7.- Usan emoticons cuando escriben en papel.
8.- La última chica que conquistaron era una JPEG.
9.- Cuando se les cae el sistema, se les ve caminar torpemente, tambaleándose, de cybercafé en cybercafé, hasta que les funciona de nuevo.
10.- Si el sistema no les funciona durante más de 48 horas seguidas parecen estar cargándose de electricidad. Sus ojos destellan colores RGB. Hasta que, actuando mecánicamente, toman el teléfono, marcan el número de su proveedor, empiezan a silbar unos ruidos raros … y establecen la conexión!!!!

* Bartolomé Díaz vuelve a la carga: Nos ha enviado su trabajo sobre Vicente Emilio Sojo, que por razones de espacio saldrá en el próximo boletín

* Cocho pedraza continuará con sus entregas de la Música Argentina de Raíz Folklórica

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